Reactiva tu negocio.

En LW te ofrecemos una excelente promoción para que puedas reactivar tu negocio con los servicios o productos que ofreces a través de nuestro medio publicitario de las Tarjetas Postales.

Nuestra oferta incluye diseño gráfico de la campaña, impresión, distribución en nuestros exhibidores y como valor agregado incluimos Realidad Aumentada en las Tarjetas Postales Publicitarias, con el propósito de vincular tus redes sociales, sitio web, vídeos, tarjeta de contacto e información adicional, con resultados medibles a un corto y mediano plazo.

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Las formas Postales y la definición de Tarjeta Postal.

El hombre es el hombre y sus circunstancias…

José Ortega y Gasset decía: “El hombre es el hombre y sus circunstancias”; de igual manera, la Tarjeta Postal es ella y su circunstancia.

La Tarjeta Postal es un producto histórico social y forma parte de la cultura en la que se produce, pero también de aquella que se la apropia. Por lo tanto, la Tarjeta Postal se re-significa en cada contexto histórico y social en que se establece.

Al paso del tiempo, la Tarjeta Postal se fue transformando en estrecha relación con el contexto cultural en que se originaba, o bien en el de la cultura en que se establecía.

La Tarjeta Postal, en sus inicios, fue una mercancía destinada a la comunicación breve y concisa, concebida como correspondencia más económica que las cartas, impresa sobre cartulina y que debía ser enviada sin sobre. Se hicieron ediciones públicas y privadas.

Las primeras Tarjetas Postales fueron “enteros postales”, es decir, editadas por la Administración Gubernamental con el franqueo impreso. A lo largo de la historia, la mayoría de las Tarjetas Postales se elaboraron sobre una base de cartón rígido, con un peso que fluctuaba entre 3 y 5 gramos.

• Las Tarjetas Postales pueden o no ser mercancías.•

Las Tarjetas Postales se crean, se producen, se cambian, se distribuyen y consumen por diferentes miembros de una o más sociedades.

• Las postales pueden ser usadas en más de una forma y cumplir una o más funciones sociales: comunicación, mercancía, recuerdo, documento histórico, objeto lúdico, arte, etc.

No obstante, dependiendo del país y del momento histórico, se han fabricado Tarjetas Postales sobre soportes de uno o más materiales, por ejemplo: cuero, papel, cobre, aluminio, plástico, hojalata, celuloide, tela, seda, madera, entre otros.

Los materiales usados para crear la ilustración sobre el soporte son también muy diversos: tintas, pinturas, plumas, cuero, papel, cabello, cobre, aluminio, plástico, hojalata, celuloide, tela, seda, corcho, madera, etc.

Su tamaño es variable, fluctuando (las de formato rectangular) entre 5.5 x 3.7 cm y más de 100 x 8.5 cm. El tamaño de las Tarjetas Postales circulares ha variado entre 8.2 y 20.3 cm. de diámetro. Se han elaborado postales de diversas formas: circulares, cuadradas, romboidales, trapezoides, ovaladas, en forma de diversos objetos o personajes, entre muchos otros diseños.

Algunas Tarjetas Postales están formadas por varias partes o elementos. A las Tarjetas Postales se les han adicionado diferentes diseños con suajes tan originales como son: sombreros, visores, fotografías, zapatos, animales, etc.

Las Tarjetas Postales pueden estar elaboradas en 2 o 3 dimensiones y por una o más capas de materiales. Las formas de las Tarjetas Postales varían de acuerdo a la cultura en que se desarrollan. Las Tarjetas Postales se re-significan con relación a cada grupo cultural que las apropia.

Las Formas Postales en México.

A lo largo de la historia de México predominan las postales en forma rectangular.

Otras formas importantes de Tarjetas Postales en México son: circulares, cuadradas y las que adicionan objetos caprichosos como: sombreros, huaraches, sacos de correo, visores, entre muchas formas más.

La mayor parte de Tarjetas Postales mexicanas han sido elaboradas sobre soporte de cartón, sólo unas pocas se hicieron sobre: metal, cuero, madera, etc.

El tamaño de las Tarjetas Postales mexicanas rectangulares, ha fluctuando entre 5.5 x 3.7 cm y más de 100 cm x 8.5 cm. Aunque se han impreso algunas de mayor tamaño, que alcanzan los 23.6 x 16.1 cm.

El tamaño de las Tarjetas Postales circulares mexicanas ha sido de 15 cm de diámetro.

Las Tarjetas Postales cuadradas mexicanas han sido de 13 x 13 cm. La Tarjeta Postal actual, en principio, es un objeto validado por la Administración de Correos de cada país, elaborado con formas y materiales diversos, autorizado como medio de correspondencia sin sobre, y que cumple una o más funciones socioculturales acordes al contexto cultural en que se ubique. Una parte de la Tarjetas Postales suele estar destinada a los datos del destinatario y el sello postal; y la otra, al mensaje. Pero también, la Tarjeta Postal puede ser un objeto que no funciona como medio de correspondencia postal, sino cumpliendo otras funciones. Como en los casos de las lúdicas, las de colección, los recuerdos de viaje, las publicitarias, etc.

Por lo mismo, se puede decir que la forma de la Tarjeta Postal está determinada: por el diseñador, por la persona o empresa que desea comunicar un mensaje, por las autoridades postales y por los usuarios.

Autor: Ricardo Pelz.

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Publicidad en México.

En la industria publicitaria hay varios factores que influyen en el éxito o fracaso de una campaña, todos los elementos que tocan el producto o servicio en la organización se vuelven corresponsables.

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En México, sólo 46 por ciento de las campañas publicitarias cumplen con una fórmula integración y personalización, de acuerdo con un informe de Kantar Millward Brown.

De acuerdo con el estudio AdReaction: «El arte de la integración«, expuso que en México y Latinoamérica, la relación mercadólogo y consumidor toma un diferente punto de vista en torno a la efectividad de las campañas.

Las principales causas por las que no funcionan las estrategias de publicidad son:

-No satisfacer realmente una necesidad.

-El producto no se percibe como algo distinto.

-Sobreestimación de la demanda.

-Mal diseño de la estrategia (mix marketing).

-Falta de experiencia o conocimiento del sector del mercado.

Todos y cada uno de los factores de marketing, entre ellos la publicidad, trabajan conjunta o individualmente para persuadir a los consumidores de que el producto o servicio satisface sus necesidades por medio de estímulos dirigidos a través de los mensajes publicitarios encargándose de regular la imagen total del producto y disminuir las causas de fracaso.

Hay que hacer hincapié que la tasa de fracasos es muy alta uno de cada tres lanzamientos fracasa; pero se puede minimizar el fracaso haciendo una buena planeación, realizando mercados de prueba, comprendiendo las necesidades del consumidor, seguir las tendencias del mercado, definir de forma clara el concepto del producto.

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El problema no es la publicidad impresa sino el dónde y el cómo…

¿Cuántas veces hemos escuchado que los medios impresos están condenados a desaparecer? Parece que para algunas personas el auge de internet implica inevitablemente la muerte del papel, a pesar de que a lo largo de la historia hemos visto que la consolidación de una tecnología no significa necesariamente la desaparición de otra. Al fin y al cabo, la radio no desapareció cuando llegó la televisión, simplemente cambiaron algunas costumbres y, en general, el modo de consumir información se transformó.Lo cierto es que los medios impresos siguen vivos y todavía representan una opción poderosa para llegar a audiencias concretas.

Contrario a la creencia popular, la publicidad en papel es una estrategia que las marcas aún escogen porque genera resultados. Según un estudio publicado hace unos años por el Journal of Consumer Research, los anuncios impresos logran un doble efecto: aumentan de forma notable los sentimientos positivos del consumidor hacia las marcas y, en los casos más destacados, son capaces de crear una especie de recuerdo alternativo en la memoria del lector, que nos impacta a nivel emocional.

Por otro lado, un informe de la empresa de neuromarketing TrueImpact, concluye que el recuerdo que las marcas generan con sus anuncios es un 70% más alto en los medios impresos que en los digitales. Eso significa que la publicidad en papel es más eficaz y, por lo tanto, más rentable.

«Los anuncios impresos logran un doble efecto: aumentan de forma notable los sentimientos positivos del consumidor hacia las marcas y, en los casos más destacados, son capaces de crear una especie de recuerdo alternativo en la memoria del lector que nos impacta a nivel emocional»

Lo mejor de ambos mundos.

Sin duda, estos resultados hablan bien de los impresos. Parece que el problema no es que el papel pueda desaparecer en un futuro, o que la publicidad impresa ya no funcione, sino que los anunciantes no saben cómo pautar en papel para lograr los mejores resultados.

Pero atención, tampoco se trata de negar el enorme poder que los medios digitales han adquirido en las últimas décadas. En realidad, cuando se trata de publicidad, lo ideal sería mezclar ambas alternativas para lograr el máximo impacto y visibilidad. Ese podría ser el secreto para alcanzar buenos resultados con los anuncios impresos. La integración y el trabajo en armonía de ambos espacios parece ser la receta más apropiada para obtener la efectividad que tanto se busca.

Claro, se necesita una estrategia previa diseñada de acuerdo a las necesidades y objetivos de cada negocio. No todos pueden poner en práctica la misma solución porque cada caso es diferente. Pero el objetivo primordial es que papel y digital trabajen en sinergia, que se complementen y aprovechen lo mejor que tienen para cumplir las metas planteadas.

En busca de la estrategia 360…

¿Sabía que, según un estudio de Two Sides, 67% de las búsquedas en internet son motivadas por comunicaciones y mensajes off-line? Entonces, parece que una fuerte presencia impresa puede aumentar las conversiones y las ventas virtuales. Así que, si su negocio funciona enteramente en el mundo digital, o si su objetivo en este momento es reforzar su canal digital, tampoco tiene excusa para descartar una estrategia que conjunte “on-line” y “off-line”. A estas alturas usted estará pensando ¿cómo se logra esa mezcla ideal? Pues bien, existen recursos que logran unir varios ambos espacios, como por ejemplo la Realidad Aumentada o los Códigos QR.

Con ellos no solo integra el papel con lo virtual, sino que está generando el uso de los dispositivos móviles, otro elemento que usted debe incluir dentro de su estrategia porque se ha convertido en un básico. La publicidad móvil llegó para quedarse y es otro factor que no se puede ignorar.

De modo que la publicidad impresa no se limita únicamente al papel, sino que puede integrarse con diversas acciones en la web y en el universo móvil, hasta lograr lo que se conoce como una Estrategia 360, es decir, una estrategia completa que considera varias opciones a la vez.

Se pueden desarrollar muchas acciones para lograr esa combinación ganadora. Tomemos como ejemplo la posibilidad de unir anuncios impresos en postales publicitarias con pauta en portales especializados. Usted puede tener publicidad en una tarjeta postal, y a su vez, tener publicidad digital en un portal dirigido a una audiencia específica. Así, por ejemplo, si usted fuera propietario de un negocio de productos para mascotas, tendría un anuncio diseñado e impreso de mascotas en una tarjeta postal publicitaria, y un anuncio digital en un portal especializado en mascotas. Lo ideal es que ambos estén conectados entre sí, por ejemplo, agregando un código QR en el impreso que lleve al usuario directamente al portal digital para conocer más sobre sus servicios.Las opciones son infinitas, pero sin duda, el secreto del éxito radica en diseñar una estrategia previa que aproveche lo mejor de cada escenario y que responda a objetivos claros, concretos, medibles y realistas. Y, en definitiva, los impresos todavía tienen mucho que contar, pero hay que saber escucharlos.

Descarga desde tu dispositivo móvil la aplicación ZAPPAR, enfoca la imagen 👆 de la Tarjeta Postal y conoce el contenido de Realidad Aumentada.

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Obtén beneficios para tu empresa con resultados en corto tiempo.

A pesar de que esperamos que la epidemia tenga una duración limitada, consideramos que el efecto posterior de una recesión será considerable y continuará afectando los resultados de la economía. Al tener en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas empresas dedicadas principalmente al consumo turístico, seremos de los primeros sectores afectados de la posible recesión mundial.

Es una realidad que nuestro tiempo actual se asoma como difícil y complicado: dificultades económicas, relaciones políticas hostiles y esto agregamos una crisis sanitaria. Cualquier mensaje de aliento aporta a la conversación y al ánimo general. En este entorno muchas empresas se han inclinado por adoptar mensajes creativos y positivos en sus campañas publicitarias para conectar con sus consumidores.

La pandemia del Covid-19 ha modificado el consumo, así como el estilo de vida de las personas. Las reglas del juego se modifican en corto plazo y los medios tradicionales como los impresos, la televisión y la radio se revalorizan. Las plataformas digitales se convierten en los protagonistas, el interés de usuarios por mantenerse informados e interactuar sobre las noticias relacionadas con la crisis cada vez es mayor.

Conoce nuestra oferta que podrá ser un elemento para que tu empresa pueda tener una mayor ventaja en relación con tu competencia en el regreso a lo que han llamado la “nueva normalidad” 👇

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Estimados colegas, socios comerciales, clientes y amigos, tenemos que gusto de informarles que desde Abril 2020, LW es miembro de •Design RushTop Agencies of 2020.

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Las Tarjetas Postales no se inventaron para enviar saludos.

El cementerio de Meidling, en Viena, no suele recibir muchas visitas de turistas. Más allá de ser uno de los más antiguos de la ciudad todavía en funcionamiento, no tiene mucho de especial. Los personajes ilustres que están enterrados allí lo eran —ilustres— solo a nivel regional, por lo que no puede competir con el enorme Zentralfriedhof, donde están enterrados Beethoven, Brahms y varios de la familia Strauss, entre otros personajes célebres. Y tampoco cuenta con la fama que da el cine, algo que la película «Before Sunrise» proporcionó en el año 1995 al Friedhof der Namenlosen, el «cementerio de los sin nombre».

Sin embargo, el cementerio de Meidling tiene sorpresa y premio para quien se fije (y sepa algo de alemán): una lápida con la imagen grabada de un señor de lentes con bigote bajo el que pone Der Erfinder der Postkarte. «El inventor de la postal». Nacido en Klagenfurt, un pueblo del sur de Austria, en 1839 y muerto en Viena en 1902. La lápida también nos dice que fue profesor. Y su nombre: Emanuel Herrmann.

Un invento con base económica.

De Emanuel Herrmann no se sabe demasiado, pero las pinceladas biográficas que han llegado hasta el presente desmontan enseguida la tentadora idea de que el inventor de la tarjeta postal tenía que ser un intrépido viajero. En realidad, Herrmann estudió Derecho y se dedicó principalmente a la docencia. Enseñó Economía en la Universidad Técnica de Viena durante 20 años y publicó varios libros sobre el tema. Y la idea que tuvo, considerada el inicio de las postales, tenía que ver con su formación económica: el objetivo era reducir costos.

La primera tarjeta postal no se envió desde una playa paradisíaca, sino desde la ciudad austriaca de Perg.

En enero de 1869, publicó en el periódico local Neue Freie Presse un artículo titulado Über eine neue Art der Korrespondenz mittels der Post («Sobre un nuevo modo de correspondencia postal») en el que proponía la posibilidad de enviar tarjetas del tamaño de un sobre por correo. En un lado, se escribiría la dirección; en el otro, el mensaje. Irían sin sobre, por lo que serían adecuadas para mensajes con «información ordinaria» como anuncios comerciales cortos, o recuerdos y saludos. Nada muy íntimo, personal o confidencial.

En aquel momento, según narran en la biografía de Herrmann en Austria Forum, una especie de enciclopedia sobre el país impulsada y mantenida por distintas instituciones austriacas, se enviaban en el recién estrenado Imperio austro-húngaro unos 33 millones de cartas al año. Las tarjetas postales serían todo un ahorro, defendía Herrmann: en cuestión de tiempo, al no tener que buscar papel, sobre y sello (este iría impreso ya en la tarjeta), y en cuestión de dinero. Además, abrirían mercado: las cartas seguían unas fórmulas de cortesía muy complicadas que no estaban al alcance de personas con un nivel de alfabetización básico. En las postales solo tenías que garabatear un mensaje de no más de 20 palabras, sin espacio para formalismos.

En septiembre de ese mismo año, una orden ministerial aprobó las Korrespondenzkarte, tarjetas de correspondencia, y el 1 de octubre de 1869 se envió la que se considera la primera postal de la historia. Viajó de la localidad austríaca de Perg a la de Kirchdorf, y tardó solo un día en llegar. El mensaje era breve y de carácter personal: el emisor preguntaba al receptor si le gustaría visitarlo. El Museo de la Comunicación de Berlín mostró recientemente la postal en la exposición Mehr als Worte. 150 Jahre Postkartengrüße («Más que palabras. 150 años de saludos postales»).

El otro inventor

Llevarle la contraria a algo que está escrito sobre una lápida puede parecer una falta de respeto, pero en la actualidad está bastante aceptado que, si hay que poner nombre y apellido al ideólogo de las tarjetas postales, no habría que hablar solo de Emanuel Herrmann, sino también de Heinrich von Stephan, director general de correos del Imperio Alemán en la segunda mitad del siglo XIX. En 1865, cuatro años antes del texto de Herrmann, Von Stephan presentó en la Conferencia Postal Austro-Alemana una idea muy similar a la que describiría el economista austríaco poco después. Creía que las cartas tradicionales eran algo obsoleto y que era el momento de evolucionar hacia algo más eficaz y rápido: tarjetas postales que servirían para «cualquier tipo de comunicación».

No especificar un tipo de mensaje para esas cartas abiertas y dar a entender que las cartas tradicionales con sobre debían desaparecer —al igual que habían desaparecido las tablillas de cera de la Antigüedad o los rollos manuscritos de la Edad Media— fue el error de Von Stephan, según defiende la autora australiana Esther Milne en el libro Letters, Postcards, Email: Technologies of Presence. La pérdida de privacidad que conllevaría esta nueva forma epistolar hizo que las tarjetas postales no fueran aprobadas en el Imperio Alemán en ese momento. No se sabe si Emanuel Herrmann conocía la propuesta de Von Stephan, pero su gran acierto fue especificar que las postales servirían para comunicaciones que no necesitaban ocultarse tras un sobre. Y que serían simplemente una opción más, no el sustituto de las cartas.

El éxito de las tarjetas postales fue enorme e inmediato. En los tres últimos meses de 1869 se enviaron en el Imperio Austro Húngaro tres millones de postales (y, pese a las advertencias y al antecedente alemán, muchas iban llenas de mensajes personales). En 1870, el formato fue aprobado también por las autoridades postales de Alemania (esta vez sí). En julio estalló la guerra franco-prusiana, así que desde la parte alemana las postales se vieron como una buena opción para que los soldados enviasen mensajes a casa.

Ese mismo año, las autoridades de Suiza y el Reino Unido también aprobaron las postales; en 1871, llegaron a Bélgica, Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia y Rusia. Por España ya circulaban en 1873. También habían llegado ya a Estados Unidos. En Estados Unidos, por cierto, ya en 1861 había patentada una idea similar. Se trataba de postales privadas —es decir, no las emitía el Estado— impresas por la compañía de H. L. Lipman, el dueño de la patente, y que estaban a la venta en algunos establecimientos. Sin embargo, su uso no se extendió hasta 1873, cuando el Servicio Postal de Estados Unidos empezó a producir y vender postales ya selladas. Hasta 1898, solo el Estado podía comercializar postales con el sello impreso directamente en ellas.

Las postales con imágenes.

Ni la idea original de Herrmann ni la de Von Stephen incluían ilustraciones ni fotos, pero artistas y fotógrafos enseguida vieron el potencial: en 1870 ya se enviaban postales en las que uno de los lados estaba dedicado a una imagen. Como el negocio de las tarjetas postales se disparó con tanta rapidez, muchas pequeñas compañías impresoras empezaron a producir sus propias postales y algunas incluían imágenes o ilustraciones. Es muy difícil saber, sin embargo, cuál fue la primera en incluirlas. En su libro Pictures in the Post, the Story of the Picture Postcard, de 1959, el autor Richard Carline decía que era imposible verificar todas las teorías sobre cuál habría sido esa primera postal con imagen y quién la habría inventado.

La época del surgimiento de las postales coincidió con las primeras décadas del turismo de masas, que se considera que nació en 1851, cuando el empresario Thomas Cook organizó el transporte de unos 150.000 turistas de Yorkshire y las Midlands a la Exposición Universal de Londres. La aparición de las tarjetas postales pocos años después enseguida encajó con ese nuevo mundo, por lo que no tardaron en relacionarse con los viajes y el turismo. La primera postal de la Torre Eiffel, por ejemplo, se envió en 1889, según informa el sitio web oficial del monumento.

Pero está claro que no fue la primera postal turística, porque el envío podía ser internacional desde mucho antes: en 1874 se celebró en Berna (Suiza) el primer congreso de la Unión Postal General, precursor de la actual Unión Postal Universal, actualmente un organismo de la O.N.U. que se ocupa de mejorar y organizar los servicios postales. El objetivo principal del congreso era crear un sistema postal internacional para que cartas y postales pudieran cruzar fronteras sin tener que adaptarse a las leyes y tarifas de cada país. El congreso fue un éxito y a partir de entonces empezaron los envíos entre países.

El responsable de organizar ese congreso, por cierto, fue Heinrich von Stephan. Su idea de unas tarjetas postales no prosperó hasta que la presentó un austriaco, pero ser recordado como el principal impulsor del sistema postal internacional (y como persona que introdujo el teléfono en Alemania) cuenta con logros muy loables.

Autor: Ana Bulnes

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•Social study from the history of postcards•

1.) Introduction:

Social history is the study of people and society over time. It is a way of looking at people and their relations and of how society organizes itself over time. Social history focuses on the behaviors of people and social patterns, such as values and attitudes of certain ethnic groups or lands. A postcard is a card sent through the mail at a lesser postage rate than a sealed envelope, which usually holds a picture on one side and a written message on the other.

Many postcards were, and still are, made from photographs. Photographs can depict social history without using words. They can show change over time in a certain area. Aerial views can be used to show the urbanization of a town becoming a city or, any other sort of developmental or demographic change. Photographs can also show the change in the styles of buildings, clothing, and transportation in different societies. Postcards can be an outstanding source of social history, since they show what was popular or seen as important in the area as depicted in such postcards. Postcards serve as imprints of local history and can tell a story of a specific area.

The picture postcard was not invented; instead, it evolved from other sorts of cards. Playing cards were used as visit/souvenir cards during the 18th century in Europe. They were usually the size of a playing card and had pictures printed on them. These had a space for the name to be printed on the front. Occasionally, messages were written on the back. In 1777, a French engraver suggested to publish and send engraved cards through the post for a penny. However, this idea was not well accepted because servants or those who handled the card could read the message. Trade cards were also used in order to advertise a business.

Towards the end of the century and into the 19th, the style of visiting cards changed. They became smaller, they no longer had pictures, and had the names boldly engraved on them. As visiting cards went out of style, more and more people began decorating their writing paper and envelopes. The picture engraved as a heading for the letter would depict the area from where the author was writing. These pictures, which were extremely realistic, evolved into the first postcard.

In 1865, the thought of the first postcard arose in the German government. However, the first postcard was not sent until Dr. Emanuel Herrmann wrote and published an article about the use of postcards. The Austrian Post Office was impressed enough to issue the first postcard on October 1, 1869. It was yellow and, on the front, it held a two-kreuzer stamp on the upper right-hand corner. Also, the card had three lines printed for the addressee data. The message was written on the backside of the card. The postcards became extremely popular, as almost three million cards were sold in the first three months of sale in Austria-Hungary. The use of the post card spread to Belgium and Holland in January of 1871, and then onto Denmark, Norway, and Sweden. Then the postcard appeared in Canada, followed by Russia in 1872, and France in 1873.

The first postcard was issued by the United States Post Office Department in May 13, 1873. The marks for mailing on the card depicted the bust of Liberty and a circle with the postage fee of one cent. Most cards were used widely as advertisement in the U.S., until they were in general use after the World Columbian Exposition in 1893. Colored cards of the Exposition went on sale and they became extremely popular. On May 19, 1898, an Act of Congress was passed so that privately published postcards were given the same message privileges and rates as government issued cards. All those privately published had to be labeled as such. This marked the start of the Golden Age of postcards in the U. S., which lasted until about 1920, when popular use of the telephone began.

The reason why postcards became so popular is their price. Postcards cost less to send in the mail than a sealed envelope. When first issued and all through the Golden Age, postcards could be sent for one cent. Postcards were also popular because they were an easy way to keep in touch while someone was away from home or on vacation. Many postcards took the place of family albums with pictures of families on vacation.

While postcards show the interesting areas of a certain place, they are themselves also interesting. Pictures can be sent from all over the world to those who have never actually been there. During the Golden Age, postcards were popular because people sent a quick “hello” or showed to a friend or relative where they were staying for a small amount of money. Today postcards are still sent and collected for the same reasons.

2.) Uses of Postcards:

Why using a postcard? Why not a regular size piece of paper where you can fit more information on it? Postcards have many uses and they are not only used to write to a loved one or a friend. It is true: postcards are used to write to a friend or family member from a vacation. They can also be used to glimpse at a distant place that someone would want to go to. Postcards, in that sense, can be used as advertising. Postcards can also be used as a way of showing that you are a tourist, collecting them wherever you go. Along with these uses, postcards have also been used as propaganda during war times and for many political purposes.

Postcards can be a means to simply saying “Hi!” People often send postcards during a vacation or use local postcards as greeting cards. Also, postcards can be used to show someone how nice of a time you are having on your trip. Before postcards were developed, many tourists would have used a gazetteer instead. A gazetteer is a geographical dictionary containing any landmarks or specific attractions of the place a person is attending. People would tend looking at a gazetteer before or after they went on vacation to see what they were going to see or they had already seen. As tourism became a larger industry, postcards became more popular as a way of showing where you have been and where you are going.

Postcards also serve as advertising tools. As stated before, a tropical island can be shown on a postcard and automatically anyone who looks at it wants to go there. Even if one’s vacation was dreary and filled with disappointment, postcards still portray the beauty of the vacation spot. Also, it would help to make your tourist dream come true.

Postcards can also be used as a means of communication. There are two aspects of communication within a postcard. The front of the postcard contains the picture, which visibly shows where a person was. Most importantly, the back includes the writing.

Postcards can be used to send a note to check up on someone or just say hello. Another use of postcards is as a collector’s item. Collecting postcards was a common pastime and still is today. Many people collect postcards to learn more about history. Modern postcards can be compared to one from hundreds of years ago to learn more about lifestyles back then. Postcards portray how people used to dress versus the present-day trends.

Architecture is another aspect of why people collect postcards. Buildings today have changed from those of the past, which you can see using these architectural postcards. Historical buildings are an important factor to find out about different jobs or businesses of those days.

Improvement of buildings is another aspect where postcards can be used. You can take a postcard of a building from fifty years ago and compare it to a picture of a building nowadays and see the major improvements. Postcards are a great source for any historical information needed.

Postcards have been used as propaganda during war times. For instance, Uncle Sam may have used them in trying to persuade people to get involved in the war efforts. As for politics, postcards were used to show who was running for a public post and to tell people who to vote for.

Many people think that postcards are just something that gets sent to friends when they go on vacation. Although that is true, one can see there are a number of other reasons. The people who would use postcards today may be historians and postcard collectors. Historians may use postcards to learn more about cultures and lifestyles of the past. For example, comparing the dress of people or the crowded streets of a city. Individuals who collect postcards may do it as a pastime or they may be interested in social history. Postcards are an ideal approach to portray these transformations.

3.) Use of Colorization:

Colorization is the process used in postcards in which the photograph on the front is sent to other countries to enliven the photograph with color, making it more attractive to the consumer. Before postcards were printed in color, greeting cards for certain holidays such as Christmas and Easter were colorized. The first firm manufacturing colorization was in Leith, Germany. Called “Lundy”, they were the first ones to start printing business messages in color. Soon, color was what people liked most about postcards. Although the first postcard was published on 1869 in Germany, it was not until 1893 that the photos on the postcards were colorized. The popularity of colorization arose when the postcard act was changed in 1898; it transformed the postcard regulations, the development of postcards and the color was changed to beautify the postcards and make it a more profitable product. After the colorization of postcards, those sold in stores became more successful than ever.

Publishers often sent their photographs for postcards to India and Italy. These countries specialized in using exotic colors on photographs to catch the eye of the common person. At first this was an ingenious idea, but it caused many problems later. All the postcards were sent to Europe and India because Lithography was an art there. Since people in India and parts of Europe had never been in some of the places shown in an image, when they received the postcards to be colorized, they used their artistic imagination. They used lush colors, and although the photos were extravagant, one could usually see that the colors were not accurate with the photo. Tourists could see a certain photo of a landmark in a postcard and be disappointed because the colors of the original landmark were completely different from the photo. This shows that for postcards in the twentieth century, people did not care about the authenticity of a photo on a postcard, but only the attractive colors that intrigued the consumer.

The photographs show how colorization could make the ordinary look like paradise, even though it was not authentic. The more color that was used the more people were attracted to the place on the photo.

Today when postcard collectors and historians are looking at pictures, they prefer the photos that are in black and white. They find them more genuine and precise. The colorized postcards are useless when trying to find a historical landmark. In the twentieth century, colorized postcards were a fad, but today there is certain nostalgia for postcards that are in black and white. The colors that once seemed remarkable and beautiful are now unreliable and artificial.

4.) The Dynamics of Postcards:

The dynamics of postcards has evolved greatly over time, changing their overall look. There are some postcards that look very different from the time of their creation. The sizes, shapes materials, and the overall set up have all varied over time. Some of these changes affected while others didn’t.

Postcards, as you may already know, are not very large. They have always been rather small since their creation. Early on, in the life span of the postcard, there was a standard size widely used in the United States of 3 1⁄2 inches per 5 1⁄2 inches. Almost as large as the majority of modern cards, which are approximately 4 inches per 6 inches. Not all postcards have to follow these size restrictions, and there are many exceptions to these rules, but for the most part these are the sizes of postcards.

There are many differences on the front and back of postcards. One thing that was always the same on the back of the postcard was the area for the stamp in the top right-hand corner. It has remained in this spot to this day. The earlier cards used the entire back of the card for the address only, reading “This Side For Address Only”. To compensate for this lack of room to write on the back, the majority of these postcards had an area for writing on the front, this area was blank and could be found on any edge of the card. These cards could be about anything. Some, however, did not have any space for writing, which left people scribbling over the picture, or writing in the empty sky line. As time went by, the law restricting writing on the back of postcards was lifted and a new appearance of the back was introduced. This new appearance had a line splitting the left and right sides so that the right side could be used for the address and the left for the message. After this happened, the percentage of cards with a space on the front dropped greatly. A rather small number of cards had lines for the address, the non-divided were the least, but it seemed that most of the more recent cards had them.

Older postcards had no color when the photo was originally taken. The only way to have color postcards was to ship them overseas and have them colorized. For this reason, many were just left black and white or with an odd shade of brown. The ones that did have color seemed rather phony and the color schemes were unrealistic. Many don’t just look unrealistic but they look almost hand drawn. They are of streets and other places of interest such as post offices. The more modern cards can be and are mostly in color. There are a few that are in black and white, maybe to give a more authentic look. The most recent cards have the best color and have views that were not achievable at earlier times. This comes with the invention of the helicopter. There are many pictures of waterfront and other spots that can easily catch a person’s eye.

5.) What’s written on the back?

A telephone call today is equivalent to the postcard of the early twentieth century. Postcards were used to convey everyday messages. This occurred not only in large cities, but also in small towns, where people communicated primarily with postcards. A scribbled message was worth a thousand words, as a whisper is worth just as many interpretations.

In one such postcard dated in 1942, questions arise as to what was really meant by the author’s quick message, “Will see you in about 1 week. Hope your mother is well. Are you satisfied with the way you are treating me?” followed by a “Kind regards to all”?

There appears to be evidence of irony in this conversation. We only catch a glimpse into their world, and find ourselves being detectives, trying to uncover the mystery of their lives. Is there a deeper meaning? Perhaps a secret code derived by friends or lovers, to prevent strangers from unrevealing the hidden message within the lines? Yet our first impulse would be to ask who would go through all that trouble to scribble this onto a postcard, when wouldn’t it be more private to speak of such matters in person? However, whoever wrote this message was without the luxury of a telephone.

The backs of these sometimes-plain postcards carried messages whose real meanings may have remained a mystery to all except those whose eyes were meant to read them. Their words ranged from boring, ordinary how-do-you-dos to exciting, life altering news, worth the attention of the maids. However, messages as such were not so common. The usual message asked the recipient how they were, what they have been doing, and then told a brief description of their present life, nothing out of the ordinary, for the most part.

Punctuation, grammar, and spelling were paid less attention to, as postcards became more and more popular. People began to favor a less formal message system, rather than one of stiff letter writing, especially by the younger generations, who did not quite know how to follow the strict regulations of the proper form and etiquette of a formal letter. It became acceptable, and almost appropriate to converse using this simple way of communication. “Your photo received ok. We think it´s very good intended to see you before this but will sometime soon.” A quickly scribbled message, not restricted by punctuation or clear thought; an acceptable postcard in 1911.

Communication through postcards was not always so simple. When first introduced, the postcard was used more frequently as an advertising tool, rather than a communication device, and followed many strict rules related to size, form, and dynamics. Prior to March 1st 1907, the postal law stated that no words other than the address were to be written on the back of postcards. However, society was much too eager to be unrestricted by this limitation, and did not dawdle in their want for change. They insisted on using the space intended for the lovely picture on the front, as their letterhead. This appears to answer the question of why any postcard found before 1907 has no split back, and why words are often scribbled across scenic treasures. This also explains why some postcards contain no words, but are simply mailed to a friend, for the benefit of the card, to add to one’s collection.

To classify postcards into systematic time slots, there are more than merely dates, which are capable of this task. The language, for instance, used during the turn of the century was more carefully laid out and enunciated than the diction of individuals during the mid-century. A postcard written in 1909 reads: “Perhaps we won’t see you as we are at Weirs Beach for the day.”  Its language flows elegantly, like a poem. A look at a more recent postcard shows the change of cultural ethnicity, written to a friend between the late 1970’s to the early 1990’s. “Hey Erin what’s up! I’m having fun down here just chilling in the sun maxing. The beach is gorgeous you should come down and see. Well. By yours truly DEL. H”.

It is sometimes hard to decipher what a person wrote more than a hundred years ago. A slang word, which may have been everyday back then, is a complete mystery today. The cursive of today has strayed away from the Old English language of a few hundreds years ago; however, it was still visible during the early twentieth century, especially how a capital «F» or «J» was strung. A jumble of letters to us formed a word to them, or perhaps an abbreviation, which is no longer used.

The telephone and now the internet are the center of our universe, connecting millions of people from all corners of the planet. We communicate, taking this luxury for granted. When the postcard was first introduced, people’s thoughts could be passed from another without leaving one’s home. Just as we do, they took this new communication for granted, as their words were like the voice we now hear on the other end of the telephone, or even more recently, instant messaging.

6.) Postcard Publishers:

When you think of what’s on the back of a postcard, one usually thinks of an address and the quick letter one writes to one another. The written messages written to one another in the nineteenth and twentieth centuries is both interesting and intriguing; however, most people would not think publishing companies fit these criteria.

Although publishers are neither interesting nor intriguing, they are very helpful. The names of publishing companies and the time they were in business can be extremely beneficial. The name of the publisher is located on the back of the postcard usually vertically written on the left side. The basic identification of postcards begins with the publisher. Postcards can be dated using the time the publisher existed and was in business. If a collector comes across one postcard, which is part of a set and he wants to find the rest, it is easy to do so if you know the name of the publisher. Most do not realize how useful knowing information about publishing companies can be.

Since postcards originated in Austria, publishing companies formed in Europe before they did in America. The major publishers in Europe were Wolff Hagelberg, Raphael Tuck and Sons, and Marcus Ward and Company. Wolff Hagelberg was from Berlin, Germany, and printed some of the most beautiful postcards. He is known for using poems in his cards by E.E. Griffon and M.S. Haycraft in the mid to late 1800’s. Raphael Tuck and Sons had publishing houses in Paris, London, and later in New York. They are most famous for publishing cards for the King and Queen of England. While they were in business from the mid 1800’s to the early 1900’s they published postcards but also books, die-cut cards, fringed silk cards, and scrapbooks. From the mid 1860’s to the mid 1890’s Marcus Ward and Company published postcards in London, England. They published high quality decorative Christmas cards from that time.

Soon the United States caught on and publishing companies started to spring up in the U.S. Some of the most famous publishers were The New England News Company, The American Art Postcard Company, The Tichnor Brothers Incorporated, The Hugh C. Leighton Company Manufacturers, and the most recognized The Detroit Publishing Company.

William A. Livingstone and Edwin H. Husher formed the Detroit Publishing Company in 1898. They were the owners to the American rights to a process for lithographically adding color to black and white negatives. The process was known as photochroms or later Aac, and it permitted the mass production of postcards. In the fall of 1897, Livingstone persuaded William Henry Jackson to become a partner in the company. Jackson was a landscape photographer and they added the thousands of negatives produced by Jackson to the Detroit Publishing Company’s inventory. By using Jackson’s file of negatives and the photochrom process to make Jackson’s black and white negatives colorized, they became one of the largest American publishers of postcards. The Detroit Publishing Company issued thousands of high-quality photographs showing buildings, historical sites, natural landmarks, sports activities, and more. With the declining sale of photographs and postcards during World War I and the introduction of new and cheaper printing methods, the Detroit Publishing Company went out of business in 1924; but not without first leaving an important imprint on the country. By mass-producing their postcards, The DPC allowed many Americans to view places in America that before postcards and the photochrom process existed, people would not have been able to see in such color and perfect detail.

Information about publishing companies is extremely helpful to postcard collectors. Publishers can aid in many different things such as finding a particular postcard one desires, dating postcards, and/or find a particular type of cards, an example of this is Christmas cards or a publisher that specialized in the work a of a certain artist.

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